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Naturaleza

Los diez kilometros de litoral, presentan una extensa y rica variedad de accidentes geográficos y lugares de interés.

Los diez kilómetros de costa de este luminoso litoral, presentan una extensa y rica variedad de accidentes geográficos y lugares concretos de interés que, observados de Norte a Sur son:

El conjunto rocoso de “Archilaga”, sigue la costa por el extenso Plá de Roda, salpicado de pinos. Continúa el roquero teniendo como telón de fondo la poderosa Sierra de Irta, llegamos al entrante donde desaguan los barrancos de “Mañes” y “Chocolatero”, más adelante, otro barranco, el del “Malentivet”, forma en su desembocadura al mar, la profunda y azulada “cala Mundina”. Todos estos lugares descritos son el escenario apetecido de pescadores y submarinistas. Después de un corto recorrido de roquero y pios, llegamos a la “cala Blanca”, con su reducida y arropada playa.

Nuevamente el acantilado de entrantes y roquero, hasta llegar a la playa de Las Fuentes, nombre que recibe por las surgencias de agua dulce que en ella misma y aún dentro del mar tienen lugar, a continuación se encuentra situado el puerto deportivo Las Fuentes. Siguiendo el itinerario, se llega a la playa del Carregador. La próxima gran playa, La Romana, queda separada por el saliente rocoso del roquer Martí con sus blancas dunas, y es de una gran belleza natural.

Más al sur, limitada por unos potentes roqueros, queda ubicada la Playa del Moro, con la “roca del moro” frente a ella, símbolo permanente para los habitantes del lugar, de una leyenda de amor que a perdurado en el transcurrir de los tiempos y que se remonta al siglo XIII. “La leyenda nos conduce a un joven campesino árabe que cultivaba unas tierras en las proximidades del mar. Cierto día, vio pasar por el camino a una hermosa doncella que caminaba hacia el poblado. Embalsamado por su belleza, el campesino atreviose a seguirla, pero cual sería su sorpresa cuando observó que habitaba en casa de cristianos. Pese a ello, y consciente del abismo que la religión les iba a separar, se dio cuenta que la damisela no había quedado ajena a la atención del árabe. Al poco tiempo brotó en ellos una bella historia de amor, siendo el testigo más fiel un pequeño promontorio que se adentraba en aquellas aguas. Con el transcurrir de los años, aquel campesino moro continuó a diario sentándose en la roca con la mirada perdida en el horizonte rememorando a su amada.”

Siguiendo la línea de la costa llegamos al acantilado característico con derrumbes y pequeñas calas con diminutas playas, hasta llegar al paraje del pinar de la “Casa Gran”, allí mismo se abre la playa de Estany o también conocida como Tropicana. Sigue finalmente, la estrecha playa de Cap i Corb, limitada por el potente cordón de gravas, hasta llegar a la desembocadura del río Cuevas en forma de pedregoso delta.